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Liposucción

Liposucción

Liposuccion: a través de este procedimiento se extrae el exceso de grasa o del tejido adiposo. Es importante resaltar que éste no es un tratamiento para el control de la obesidad.

     

    Cirugía estética para la reducción de grasas en el cuerpo

    La liposucción es considerada uno de los métodos quirúrgicos dentro del área de la cirugía estética con mayor efectividad para la reducción de grasas en el cuerpo. Actualmente, gracias a los avances de la ciencia, es un procedimiento sin altos riesgos, con gran efectividad y un importante impacto positivo en la vida de quienes deciden llevarlo a cabo, siempre y cuando se cumplan sus requisitos.

    Aunque en su práctica ha disminuido, este tipo de cirugía tuvo un gran eco en 2000. Esto, a pesar de haber sido aplicada por primera vez con un ideal estético en el remoto año 1977 por el cirujano Gerard Illouz, tres años después de su invención a manos del ginecólogo italiano Fischer Giorgio.

    Las razones pueden relacionarse con el canon de la belleza de abdómenes planos y pantalones de tiro bajo que se popularizó inmensamente en aquella época, ejemplificado a las masas por grandes artistas como Britney Spears, Christina Aguilera y Cameron Diaz.

    No obstante, desde la perspectiva médica, no debe ser considerada  un método rápido y fácil para adelgazar. Para ello se sugieren otros medios de acción como el ejercicio y el consumo de alimentos balanceados.

    ¿Qué es la liposucción?

    Puede definirse como un tipo de operación o procedimiento quirúrgico especializado para la extracción de grasas acumuladas en zonas específicas del cuerpo.

    El cirujano utiliza una cánula o jeringa creada para ello que es introducida en la zona —o zonas, dependiendo de la necesidad del paciente— seleccionadas según su nivel de contención de grasas. Una vez ubicado en el tejido adiposo que sobra, el cirujano procede a activar una máquina de vacío para succionar tal exceso.

    Como todo procedimiento quirúrgico, este conlleva ciertos riesgos; sin embargo, han ido disminuyendo a lo largo de la historia. El primer intento de remover la grasa del cuerpo fue llevado a cabo en 1920 por el cirujano Charles Dujarier, pero estas versiones iniciales hacían uso de un tipo de cureta que raspaba tanto la grasa como la piel, dejando cicatrices, abscesos, desigualdades superficiales y otras tantas complicaciones para el paciente.

    Las bases de su versión moderna son atribuidas a Fischer junto a su padre, quienes crearon la cánula. El objetivo de este instrumento era crear túneles entre los principales vasos sanguíneos de la piel mientras succionaba la grasa. Más tarde, Illouz reconoció su potencial y lo puso en práctica después de introducir considerables mejoras en la cánula. Fue Illouz quien creó y difundió la técnica superhúmeda por toda Francia.

    En 1980, su uso se había extendido hasta Estados Unidos, donde el doctor Jeffrey Klein creó la técnica tumescente, la cual emplea una cánula aún más pequeña y anestesia local. La más reciente versión fue introducida en Italia por el profesor Michele Zocchi, llamada liposucción asistida por ultrasonido, donde se aplica energía ultrasónica para evitar el daño permanente a los nervios y venas que comúnmente ocurre con el uso de la cánula.

    Es importante aclarar que esta técnica —en sus diferentes versiones o métodos de procedimiento— no es lo mismo que la lipoescultura. Esta última es la que se aplica cuando se introducen injertos procesados de grasa extraída en otras zonas donde se desee mayor volumen.

    ¿Para quién es recomendado?

    Aunque algunas voces expertas prefieren pacientes jóvenes debido a su mayor flexibilidad en la piel, es decir, una producción saludable de colágeno, o por su correcta función en los músculos, los principales requisitos para la liposucción son otros.

    El aspirante debe ser una persona sana, de peso normal, pero con grasa en exceso en áreas localizadas. Esto significa que no sirve como solución para la obesidad y tampoco contra la celulitis o la apariencia de desigualdad en la superficie de ciertas áreas del cuerpo como caderas, glúteos o muslos.

    Por último, no se recomienda a personas con problemas cardíacos, circulatorios o respiratorios, así como tampoco a aquellos que ya se hayan sometido al procedimiento en la misma zona y deseen volver a aplicarlo por un mal cuidado posoperatorio.

    ¿Cómo funciona?

    Cuenta con diferentes procedimientos, dependientes de la zona sobre la cual se desee trabajar, el médico cirujano y, en algunos casos, las preferencias del paciente.

    Liposucción tumescente

    Es considerada una de las técnicas más comunes, aunque también una de las más largas. Su función se desarrolla a través de la inyección de una solución médica que mezcla un anestésico, un fármaco que contrae los vasos sanguíneos y una solución salina que ayuda a remover la grasa.

    Luego se realizan ciertos cortes por los cuales se ingresa la cánula que aspirará dicha grasa y otros líquidos del cuerpo.

    Liposucción superhúmeda

    Semejante a la anterior, se diferencia en dos aspectos: primero, la cantidad de solución utilizada es menor —en el caso de la tumescente, suele inyectarse hasta alcanzar casi tres veces la cantidad de grasa a extraer, esta requiere solo la misma que la grasa— y, segundo, suele necesitar anestesia general.

    Asistida por ultrasonidos

    Como dice su nombre, a través de vibraciones ultrasónicas se transforman las células adiposas en líquido, facilitando su aspiración. Esta es particularmente utilizada en casos donde la zona del cuerpo es más densa o fibrosa como suele suceder para la parte superior de la espalda o el tejido mamario en hombres.

    Existen dos maneras de aplicarla, ya sea externa, por encima de la piel; o interna, bajo la misma, haciendo uso de una cánula pequeña.

    Una nueva versión utiliza otro tipo de instrumento (VASER) que mejora el contorno de la piel y reduce las posibilidades de lesiones que, durante mucho tiempo, han sido el motivo detrás de la desacreditación por parte de dermatólogos hacia este procedimiento.

    Asistida por láser

    Semejante a la anterior, esta utiliza energía láser para licuar las células, permitiendo que sean aspiradas o incluso drenadas por medio de pequeñas vías tubulares. Debido a que permite el uso de una cánula de un tamaño mucho más reducido, se suele recomendar para zonas cercanas al rostro como la barbilla, la papada o la quijada.

    Parte de su lado positivo es que estimula la producción de colágeno, mejorando además la estructura de la piel durante el periodo de recuperación.

    Asistida mecánicamente

    Utilizando un tipo de cánula automatizada que se mueve velozmente hacia adelante y de regreso, se produce una vibración que permite la extracción fácil y rápida, sobre todo para aquellos casos en los que se trabaja sobre grandes cantidades de grasa.

    Contraindicaciones

    Como se mencionó antes, está contraindicada para aquellas personas que sufren problemas cardíacos, renales o respiratorios, así como también para quienes no cumplen con las condiciones previas para el ingreso al quirófano.

    ¿Riesgos? Efectos secundarios

    Todo procedimiento quirúrgico puede traer consecuencias negativas para la salud del paciente, por ello es importante investigar bien el médico y el recinto al cual se está acudiendo para la realización de la intervención, así como también educarse en los riesgos que se corren durante y después de la operación.

    En el caso de este tipo de cirugía, pueden incluirse problemas de sangrados y daños al tejido de la piel y sus nervios, además de otros riesgos particulares:

    • Extracciones desiguales, lo que produce problemas en el contorneo de la piel.
    • Apariciones de glóbulos de grasa en el torrente sanguíneo, causando problemas de irrigación para la piel o la acumulación de otros líquidos.
    • Reacciones a los medicamentos.
    • Infecciones.
    • Entumecimiento temporal.
    • Punción interna, aunque esto sucede en casos extremos en los que se produce la perforación de un órgano.
    • Cicatrizaciones irregulares, un riesgo especialmente atribuido a personas mayores.

    Los resultados generalmente son duraderos y rara vez se da la aparición de grasa en el mismo lugar. No obstante, siempre se recomienda que el paciente adopte un nuevo estilo de vida que incluya un consumo de alimentos más balanceado y bajo en grasas que, además, se combine con la realización regular de ejercicios.

    ¿Cómo te preparas?

    Previamente a la operación es necesario realizar una serie de exámenes físicos y psicológicos que deberán ser ordenados por el médico. Se debe confeccionar también un historial médico completo, que cubra antecedentes de problemas cardiacos, diabetes, reacciones alérgicas o adicciones que puedan ser perjudiciales en el momento de la cirugía.

    El consumo de otros medicamentos también debe ser revisado. Si el paciente ha ingerido fármacos anticoagulantes o antiinflamatorios no esteroideos, puede que sea necesario establecer otra fecha para su realización.

    Operación

    El procedimiento es bastante estándar y, tal como se mencionó antes, está intrínsecamente relacionado con el tipo de técnica que el médico haya seleccionado. Esto depende en gran medida del área que vaya a tratarse; por ejemplo, muslos, tobillos, caderas, abdomen, cuello, pantorrillas, mentón, parte superior de los brazos, costados laterales del torso y glúteos.

    En cualquier caso, el paciente debe encajar en todos los exámenes indicados por el médico, incluyendo aquellos que deban completarse antes del ingreso al quirófano.

    Una vez dentro, se inicia con la aplicación de anestesia general o local. Luego se aplicará una inyección de solución, el uso del láser, ultrasonido o cualquier otro medio necesario para facilitar la disolución del depósito de grasa y, finalmente, se procede al uso de la cánula para la extracción de aquel a través del tubo de succión.

    Según la cantidad de grasa o de las áreas a tratar, esto puede requerir varias horas. Asimismo, esta información determinará si se ordena la hospitalización del paciente o no. En cualquier caso, este deberá permanecer bajo vigilancia al menos durante la primera noche, asegurando así la expulsión de cualquier líquido que se pueda acumular y evitar que el paciente entre en shock por la pérdida de líquido y sufra una deshidratación.

    Resultados

    Los resultados son visibles de forma casi inmediata, dejando de lado la hinchazón natural y los hematomas que el paciente mostrará durante los primeros días. Para ello, es decir, para reducir la hinchazón, así como también para evitar cualquier sangrado e incluso ayudar a la formación de una figura agraciada, se le instará a usar prendas de compresión, vendas o fajas ajustadas.

    El paciente podrá notar ciertas anomalías durante el periodo posoperatorio, ya que la grasa restante necesitará reubicarse. Si se tiene alguna sospecha de irregularidad, es de gran importancia mantener informado al médico cirujano. Este deberá programar consultas de seguimiento para monitorear la recuperación y la evolución del paciente.

    Cicatrices

    Siempre que se hace una incisión en el cuerpo, como sucede en este caso para la introducción de la cánula, hay cicatrices. Con el avance de la ciencia médica, es natural que estas sean cada vez más reducidas, incluso en áreas ajenas a la estética. En el caso que nos ocupa, estas tienen una extensión menor que un centímetro y suelen desaparecer con el tiempo.

    Recomendaciones posoperatorias: ¿qué debe o no debe hacerse después de la intervención?

    Tras el retiro del drenaje temporal para cualquier líquido posoperatorio, incluido solo en ciertos casos, sobre todo cuando se trata de una operación a gran escala, el paciente deberá mantener las vendas o faja de compresión durante un tiempo mínimo de dos semanas. En la mayoría de los casos, suele sugerirse un uso más prolongado de la faja debido a los beneficios que provee, no solo al evitar cualquier tipo de hemorragia, sino además en la cultivación de la figura mientras las grasas restantes buscan su lugar.

    La inflamación y los hematomas, como consecuencia natural de la operación, podrán desaparecer tras una o dos semanas. Es posible que sea esa misma cantidad de días la que necesite el paciente para sentirse mejor. Aunque esta sea una operación ambulatoria, siempre queda la sensación de entumecimiento o dolor, como un día después del gimnasio, que con el tiempo desaparece.

    En lo que atañe a las suturas, serán retiradas por el médico tras cinco o diez días. Podrá recetar algunos medicamentos anterior o posteriormente para ayudar a mitigar el dolor y para la prevención de cualquier infección, pero depende de cada caso.

    Siempre deben cumplirse los tiempos de reposo indicados por el médico tras una liposucción. Los estimados suelen sugerir un periodo de tres a cuatro semanas para que el paciente regrese a su rutina regular, lo que incluye principalmente el horario laboral. Para la realización de ejercicios, se recomienda un mínimo de un mes.

    Beneficios

    N

    Disminuye notablemente el volumen en esta zona.

    N

    Elimina la celulitis.

    Formas de Pago

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